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Horóscopo Leo

Leo
Con el Sol en su propio signo, eres una persona de gran corazón que irradia dignidad y posee un mundo interior lleno de orgullo. Dispones de amor, agradecimiento y lustre en abundancia y quieres dar de ello a otras personas. Vives tus convicciones con plenitud e inviertes en ellas toda la fuerza de tu personalidad.

Como nativo de Leo sientes el simbolismo del Sol como una invitación a convertirte en un representante digno de este astro tan luminoso. A pesar de que Leo posee muchas cualidades positivas, debes aprender a encontrar tu propia naturaleza –tu ser real– independiente del reconocimiento de los demás. En otras palabras: el reto del Leo consiste en encontrarte a ti mismo.

Lo más importante para ti es tu pequeño mundo interior. Por consiguiente, te resulta difícil saltar sobre tu propia sombra y aceptar que otras personas sientan o piensen de forma diferente. Con frecuencia no sabes reconocer las necesidades de tu prójimo, ya que Leo –contrario a Libra, Cáncer o Piscis– no es un signo de relación.

Si hay algo que te fastidie es la rutina, y también te vuelves impaciente si las cosas no se mueven a tu ritmo y con la rapidez esperada.

No te gusta en absoluto que te critiquen, y te sientes insultado si alguien lo hace, porque no comprendes cómo alguien puede ver fallos en ti. Estás convencido de ti mismo y de tus virtudes, y vives del reconocimiento de tu entorno. No es probable que alguien te pase por alto, ya que tu resplandor majestuoso se hace notar. No cabe duda de que tienes nobleza.

Leo

Como típico Leo, eres bastante curioso, y siempre quieres estar informado de las últimas noticias y novedades. Si no has podido recibir una educación adecuada en tu juventud, intentarás durante toda tu vida llenar ese hueco.

Cuando recibes la admiración requerida (o merecida), puedes ser muy gfebreroso y compartir tus riquezas con otros. Entonces, recuerdas a un rey de cuento, quien puede ser muy bondadoso si no está ocupado en luchar contra enemigos malvados y preocupado en preservar su poder.

Pero recuerda que un cuento es un cuento y, tal vez, la realidad exija de ti que desarrolles más humildad y encuentres tu sitio en el mundo –el cual no tiene que estar necesariamente en el centro del escenario.